Relaciones tóxicas: ¿qué son?
Relaciones tóxicas: ¿qué son?
Cuando alguien cercano nos cuenta de su relación y desde afuera notamos que le hace mal, de inmediato decimos: huye, ¡sal de ahí! Pero al haber sentimientos involucrados no es nada fácil. Es así como mantenemos vínculos en los que nos sentimos incómodos, ansiosos e incluso tristes. Los signos que deben alertarnos para identificar una relación tóxica son indirectos y subjetivos, lo que dificulta alejarse antes de que sea demasiado tarde. Es por esto que se recomienda prestar atención a señales tempranas, tales como experimentar un malestar difuso e indescriptible, sentirse desorientado o aislarse.
Las relaciones tóxicas son disfuncionales, lo que quiere decir que funcionan de forma inadecuada sin dar satisfacción, seguridad y equilibrio a los participantes. Incluso, podría pasar que alguno de ellos sintiera que no puede ser auténtico, debiendo ocultar su forma de ver la vida y lo que siente.
Se habla más habitualmente de relaciones tóxicas de pareja, pero también se observan en amistades, relaciones de trabajo y en relaciones familiares. En una relación tóxica puede existir la tendencia a denigrar y menospreciar constantemente al otro, a través del humor mal entendido con bromas y burlas o emitiendo juicios sobre su forma de ser y criticando en forma discreta, pero intensa, haciendo sentir poco importante y muy inferior.
Puede volverse habitual el hecho de minimizar los sentimientos de la otra persona, diciéndole que es un@ loc@ o que lo que dice es una exageración. A veces, en forma desleal se habla mal del otro, o lo excluyen, dejándolo fuera de conversaciones o no compartiéndole información que es conocida por el resto de los amigos o la familia.
Es probable que la persona se muestre furiosa ante alguna crítica o desacuerdo, fingiendo estar molesta por largos períodos a modo de chantaje emocional, al punto que la otra parte tema decir o hacer algo equivocado que lo haga enojar y perder el control.
Surge como un tipo de castigo dejar de hablar, pudiendo pasar mucho tiempo en una especie de “ley del hielo”. Lo complejo es ¿cómo retomar la comunicación si ninguno transa? Probablemente, quien se encuentre en la posición de poder se mantendrá firme y será el otro quien ceda por sentirse inseguro respecto a la permanencia del vínculo.
Es un actuar tóxico culpar a los demás por los propios enojos, gritos o insultos, sin asumir la responsabilidad y haciendo sentir mal a la otra persona, quien incluso pudiera disculparse sólo para evitar el conflicto o por temor a perder la relación.
¿Y si uno de ellos lleva su independencia demasiado lejos y deja de compartir lo que hizo o hará para no ser controlada, oculta cosas o no hace demostraciones de afecto o admiración? Ocurrirá que quien la acompaña se sentirá insegura y ansiosa, sin saber si entre ambos existe un compromiso emocional.
En las relaciones donde la confianza se ha deteriorado, aparece lo posesivo, los celos y la desconfianza y por más que el otro se esfuerce por mostrar fidelidad y compromiso, será tratado como alguien no confiable, perdiendo cualquier espacio privado y personal.
Las relaciones tóxicas afectan la salud emocional y física, dañan la autoestima y provocan infelicidad e insatisfacción. No obstante, a pesar del sufrimiento que ocasionan, es muy difícil salir de ellas.
Se vive en un estado de confusión en el que a pesar de estar consciente de que la otra persona hace daño y que la relación no conviene, al mismo tiempo algo hace sentir que se necesita o depende de ella para tener calma y estabilidad. Detrás de esto hay miedos, inseguridades, baja autoestima, manipulación, chantaje y la incapacidad para ver la dimensión del problema.
Pensamos que con el tiempo los problemas desaparecerán, pero lo cierto es que esperar no arreglará las cosas, lo que hace necesario actuar con prontitud y de ser necesario buscar ayuda psicológica para poder identificar lo que se experimenta y lo dañino que resulta, pudiendo aprender en la terapia a poner límites y tomar acciones de autocuidado.
Tomar distancia puede dar espacio a percibir las cosas de manera diferente, así como darse tiempo para el autoconocimiento, emprender nuevos pasatiempos e intereses, retomar antiguas amistades o relacionarnos con gente nueva.
Psicóloga Karen Klein